Sombras: percepción sensorial y juego.

Ya os contamos en entradas anteriores la importancia de tener en cuenta el procesamiento sensorial en los niños con TEA. Además de ayudarnos a descifrar determinadas conductas pueden ofrecernos recursos entretenimiento y placer para el juego.

Comprender que Manuel se motiva y reconforta con la estimulación visual es necesario para proponerle juegos donde participe y se sienta motivado. El curso pasado tuvimos jugamos con un rabo de peluche que nos permitía imaginar que era un tigre y hacer sombras en la pared.

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Imagen de Esther Medraño

Este juego lo generalizamos, siempre que el sol lo permitía, en nuestras salidas al exterior y pude añadir alternativas sabiendo que jugar con las sombras siempre sería un éxito.

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Imagen de Esther Medraño

_ Sobre perpepción sensorial os recomendamos la lectura del libro de Olga Bogdashina,Percpeción sensorial en Autismo y Asperger, podéis encontrarlo en Autismo Ávila.

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Una tarde en el bosque

Según el decálogo del profesional especializado en autismo de Theo Petters: “Para poder compartir la mente de una persona autista, que padece un problema de imaginación, se debe tener, en compensación, enormes dosis de imaginación.” El autismo… qué complicado! Aún recuerdo esta tarde cuando le dije a Olga que necesitaba inspiración y desestructurar la sesión completamente.”Nos vamos a jugar al bosque” dije, hice la agenda, cogí la merienda y una bolsa con animales “reales”, así es como les llama Manuel.

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Imagen de Esther Medraño

Hacía sesiones que no conseguía motivarlo para jugar, mis propuestas caían al vacío y pensé que necesitábamos aire. Caminamos por el bosque al lado de un río, merendamos, comimos gusanitos, hicimos pompas, colocamos en hilera los animales sobre un tronco, le dimos de comer flores azules al cocodrilo. El cocodrilo se empachó con tal cantidad de flores azules y lo hice vomitar consiguiendo arrancarle a Manuel media sonrisa.

Volvíamos a Vínculo mientras yo pensaba que no había ido del todo mal cuando escuchamos un avión que no conseguíamos ver entre los árboles. Entonces las palabras repetidas empezaron a salir a viva voz: “¿Dónde está el avión? Está ahí arriba“, me miraba interesado por mis aportaciones: “No lo podemos ver, está en el cielo, lo tapan las nubes” y las incluía emocionado en su discurso.

Al llegar a clase me dispuse a dibujar en el cuaderno viajero nuestra pequeña excursión pero antes le pregunté: ¿Qué quieres contarle a la profe Bea y a los niños de la clase? Manuel me respondió: “¿Dónde está el avión? Está ahí arriba, no lo podemos ver, lo tapan las nubes“. Pues eso, que ni bosque, ni río, ni merienda, ni pompas, ni animales, ni cocodrilos que vomitan flores… sólo AVIONES! Así es el autismo.

Meses más tarde puedo decir que todos los esfuerzos alrededor de la intervención educativa en el juego no han caído en saco roto y el juego simbólico apareció en Manuel, pero esto os lo contaremos en otra ocasión.

Imágenes de Esther Medraño

Su color preferido

Enseñar a elegir es uno de los objetivos presentes desde el inicio en la terapia para un niño con autismo. Nos adaptamos al nivel cognitivo e intereses individuales y ofrecemos alternativas en las diferentes actividades de forma visual. El aprendizaje comunicativo de la función de elegir suele ser satisfactorio porque conlleva altos niveles de motivación: puedes conseguir lo que más deseas.

A Manuel le enseñamos explícitamente esa función a partir del uso de PECS (Sistema de comunicación a partir del intercambio de imágenes). En este programa una vez el niño o niña aprende a pedir mediante la imagen hay una fase de discriminación en la que se le da a elegir entre opciones dispares para asegurarnos el aprendizaje sin error e ir aumentando el nivel de dificultad. Por ejemplo, podemos empezar con chocolate y calcetín, después chocolate y otro alimento que no sea preferido, para dar paso a elegir entre dos muy preferidos como chocolate y gusanito.Manuel aprendió a elegir y a partir de ahí me resultó sencillo saber cuál era su color preferido.

La primera vez que ocurrió fue utilizando esta aplicación para repasar el abecedario. Actualmente podéis encontrar muchas aplicaciones que trabajan este proceso. Os recordamos varios aspectos que os pueden ayudar a elegir:

  1. buscad una aplicación adaptada al nivel del niño
  2. para comenzar recomendamos mayúsculas y flechas que indiquen la dirección del trazado
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Imagen: Esther Medraño

La toma de decisiones por pequeñas que parezcan es una enseñanza importantísima para avanzar de cara la autodeterminación de la persona, es decir, la capacidad de decidir sobre uno mismo. Así, en la rueda para elegir color le pregunté: “¿Qué color quieres Manuel? Elige”. No me contestó pero escogió el verde en varias ocasiones, por éso lo expuse a otras situaciones y volvió a escoger el verde en todas ellas. Cuando Olga subió a clase se lo comenté como cualquier otra cosa “que sepas que el color favorito de tu hijo es el verde”. Seguí hablando hasta que ella me interrumpió: “Siempre había querido saber cual era su color preferido”.

Quizás después de esta explicación uno se puede hacer una idea de lo tremendamente difícil que es llegar a conocer el color favorito de tu hijo. La emotividad del momento sólo se puede adivinar  si cerramos los ojos y nos imaginamos todas las veces que Olga habrá deseado saber cuál era el color favorito de Manuel, cuántas veces se lo habrá preguntado sin obtener nunca una respuesta, cuántas veces Manuel la habrá mirado sin entender las palabras o el propósito de la frase, cuántas veces el color favorito se habrá quedado flotando en el aire para desvanecerse después en el silencio. 

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Juego simbólico VI: El monstruo naranja

Pasan los años que hace que conozco a Manuel y sus gustos. Le gustan los dibujos antiguos como Tom y Jerry, la Pantera Rosa… así que me atreví a presentarle a Casimiro, un juguete que conservo desde pequeña pero con un nombre adaptado: El monstruo naranja.

Lo utilizamos como distractor mientras intentaba que Manuel comiera en sesión un yogur de fresa, ya que durante todo el curso pasado incluimos la merienda en la terapia para ayudarle a ampliar alimentos y generalizarlos a otros contextos y otras personas.

Monstruo naranja comió yogur de fresa que le daba Manuel, mancharlo le provocaba risa y fue un momento muy divertido que terminó con uno de los juegos preferidos de Manuel: bañarlo en el grifo.

Luego hicimos un apoyo visual con la anécdota para que él pudiera contarlo a su familia y a sus compañeros.

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Imagen: Esther Medraño

No era la primera vez que usaba este recurso, Casimiro era un personaje de TVE que durante los 80 mandaba a los niños a la cama con una marchosa canción de Siniestro Total y que ahora uso para trabajar la rutina de la  noche con los niños que muestran interés por el monstruo naranja.

Juego simbólico V: Baila la pantera rosa

Entre un mundo de juguetes que heredó Vínculo de mis hermanastros estaban varios personajes ochenteros y noventeros que no nos atrevimos a tirar a sabiendas que lo iban a tener muy difícil para competir con Bob Esponja, Pocoyó o Peppa Pig.

No fue el caso de la Pantera Rosa que se convirtió en el personaje y juguete preferido de Manuel, así como en una gran aliada en el juego para mi. La incluí en todo cuanto se me ocurrió: pintamos, leímos, vimos, elegimos, jugamos y cantamos panteras rosas.

La Pantera Rosa se unió a los tres cerditos para luchar contrar contra el lobo y se apoderó de la granja de Pepito para nuestra versión: En la granja de la pantera… IAIAOOOO 

También hicimos una broma ( TEA: reirse para compartir y comunicar ) que siempre nos saca una sonrisa:

Manuel: ¿La pantera rosa es de color carne?

Esther: No, noooooo es de color rosa. ¿Manuel es de color rosa?

Manuel: No, noooooo es de color carne.

(Risas)

Hoy en día la pantera sigue ocupando el primer puesto, Víctor pintó un cuadro, todos hemos aprendido a dibujarla con soltura e incluso este invierno Olga le ha tejido una bufanda.

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Imagen: Esther Medraño

Juego simbólico IV. Guiones a partir de cuentos

Para ampliar modelos de juego podemos utilizar guiones basados en cuentos conocidos.

En este caso utilizamos un el cuento “A qué sabe la luna”, un cuento de Kalandraka adaptado con pictogramas que le gusta mucho a Manuel.

Utlizándo el propio cuento como guión lo representamos con objetos reales. Incluimos como personajes juguetes de su interés como el autobús y los dinosaurios, así como los marcos de fotos de sus primitos

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Imágenes: Esther Medraño, jugando con el cuento ¿A qué sabe la luna? (BATA), colección Makakiños de Editorial Kalandraka,  con ilustraciones de Michael Gregjiec.