El autismo es invisible.

La diseñadora Vanesa Álvarez, nos ha cedido esta nueva imagen para reeditar esta entrada con motivo del mes de la concienciación sobre el autismo. Esta imagen y otras de la autora estarán en la exposición “Ser es crear” en la galería Soho en Vigo del 15 al 28 de abril . Allí estaremos sin duda! Gracias Vanesa por tu colaboración!

Icebergcorazón

Vanesa Álvarez Díaz

Se dice que el autismo es invisible porque las personas que presentan este trastorno no muestran señales físicas en su apariencia. El autismo es invisible físicamente pero visible en el comportamiento y yo digo: ¡qué mala suerte! Porque el comportamiento estará sujeto a la interpretación de los ojos de la persona que lo ve.

En momentos de desesperación ante la incomprensión social, cuántas familias me han dicho que deseaban que el autismo de su hijo se materializara en un cuerno en la cabeza o en piel de color azul, para que los demás pudieran verlo. Ante el comportamiento de un niño con autismo podemos encontrarnos infinidad de interpretaciones, pero vamos a ejemplificar tres tipos:

1º Interpretación desde el DESCONOCIMIENTO. La persona no sabe que el niño tiene autismo e interpreta su comportamiento como el de un niño normal pero “caprichoso”, “independiente”, “autoritario”, “sin normas”, etc y por eso lo juzga a él y a sus padres por descuidados y permisivos en su educación.

2º Interpretación desde EL CONOCIMIENTO. Sabe que tiene autismo, aun así se emiten juicios de valor sobre el estilo de crianza, se piensa que quizás le consienten demasiado en casa, que está sobreprotegido y que las medidas que se toman son exageradas, porque en realidad esta persona no comprende qué implica el autismo.

3º Interpretación basada en LA COMPRENSIÓN: Entiende lo que implica tener autismo, por eso no juzga el comportamiento sino que: observa, acompaña, interpreta, enseña, apoya y moldea a través del afecto, con el corazón. Estoy convencida de que ésta es la única manera que sirve para ayudar.

Esta reflexión surgió después de una sesión de terapia cuando un niño con TEA, al conocer su condición como Síndrome de Asperger, me preguntaba sin cesar si los demás podían saberlo a simple vista, si el autismo se podía ver con los ojos… Repasando mentalmente una y otra vez la conversación, lo supe, el autismo es esencial, y como decía El Principito, invisible a los ojos de quien no sabe ver con el corazón.