Patito Teo

Érase una vez una pata en un lago. Paciente, muy paciente en el nido, daba calor a sus huevos. Su espera estaba llena de futuras alas, picos y plumas.

El sonido de las cáscaras al romper dio paso a la realidad. Ya estaban aquí. Mamá pata se alegró, todos los patitos encontraron su lugar al abrigo de sus alas. Los días transcurrían tranquilos, Mamá Pata daba a sus pequeños los mejores cuidados y les mostraba con cariño el mundo que les rodeaba.

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Un día salieron al campo, pero no todos seguían a mamá. El más pequeño, al que había llamado Teo, parecía un poco despistado. Los días siguientes pudo observar que Patito Teo se subía a las alturas, se entretenía mirando muy atentamente las gotas del rocío y nadaba en círculos sin parar. Mamá Pata empezó a sentir que había algo diferente en él, algo diferente en su manera de ser.

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Teo parecía no tener miedo, era muy insistente y cuando algo era demasiado peligroso hasta sus hermanos lo llamaban pero él parecía no oirles. Mamá Pata se preguntaba “Qué le pasará a mi patito?” y continuaba pensando “Yo sé que me quiere como los demás”.  

Llegó el día de enseñar  a volar, aleteban con todas sus fuerzas y pronto comenzaron a levantar el vuelo. Teo no prestaba atención, miraba absorto el reflejo de una gota en una hoja. Mamá Pata dijo: “Mira Teo, tienes que mover las alitas igual que tus hermanos, arriba y abajo, arriba y abajo”. Pero Patito no daba señales de entenderla.

Las palabras se las llevó el viento y se quedó un patito temblando, una mamá triste y un lago de incomprensión.

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Mamá pata insistía e insistía pero Teo prefería hundir su cabecita entre los juncos. Los demás patos del lago se preguntaban “¿Qué le pasa a este pato?” Su mamá preocupada lo disculpó  “Está triste porque no puede volar como sus hermanos” . Entonces, uno de ellos se dirigió también a los juncos y metió allí su cabecita, mamá y los demás también lo siguieron e hicieron lo mismo. Al encontrarse debajo del agua y ver sus caras llenas de burbujas se rieron mucho. Salieron a la superficie provocando una lluvia divertida, Teo aleteó muy contento. En ese momento Mamá Pata descubrió qué hacer y confió, Teo aleteó muy deprisa, sus hermanos lo animaron y finalmente Patito Teo consiguió despegarse del agua unos segundos que se convirtieron en un pequeño pero prometedor vuelo.

Texto: Esther Medraño y Olga Lalín
Fotografía: Esther Medraño

Queremos pensar que Hans Christian Andersen nos habría dejado recrearnos en su historia para contar un proceso que conocen muchas familias. Le hemos llamado Teo porque fue uno de los primeros cuentos de Manuel y al decirlo con dificultad le salía una t en lugar de una f, nuestra intención una vez más es sensibilizar sobre TEA.

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“Reconocer la diversidad”

Nacho Calderón Almendros y Paula Verde Francisco nos regalan una obra valiente, hermosa e imprescindible para conocer en profundidad las realidades de las personas con diversidad funcional y sus familias.

En cada una de las páginas del libro se cuestiona lo establecido, la concepción sobre la discapacidad y se anima a la reflexión y al cambio. Las imágenes acompañan, contextualizan y dan significado un discurso sobre la igualdad de derechos y el sufrimiento que su negación provoca.

“Reconocer la diversidad” plantea preguntas y cuenta situaciones que incomodan, sí, pero también nos ayuda a descubrir respuestas nuevas y con ellas la esperanza.

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No quiero RAN-TAN-BRAUNTZ!!! Hipersensibilidad auditiva y conducta.

Tal y como le pasa a muchos niños con autismo, Manuel tiene hipersensibilidad auditiva a determinados sonidos: el secador de pelo, la batidora, el motor de un coche,  los cohetes de las fiestas o un cortacésped. Estos ruídos condicionan su conducta porque además de producirle molestia le causan ansiedad y miedo. Salir a la calle puede ser muy difícil por esta razón y, aunque hayamos hecho el apoyo visual, los estímulos y situaciones cotidianas son obstáculos a cada paso. Por éso, además del apoyo visual se nos hace necesario llevar unos cascos protectores, que previamente ha aprendido a usar en las sesiones de terapia. Aún así, en ocasiones, sigue prefiriendo taparse los oídos con sus manos, o incluso puede llegar a preferir que sea yo misma la que se los tape.

Apoyo visual elaborado por Esther Medraño                                                               Autor pictogramas: Sergio Palao Procedencia: ARASAAC (http://arasaac.org) Licencia: CC (BY-NC-SA) Propiedad: Gobierno de Aragon

 

Comprender el trastorno del procesamiento sensorial (TPS)  del niño con autismo es fundamental para poder comprender su conducta y actuar en consecuencia. En otros contextos como el colegio también se han dado circunstancias para las que se han tenido que crear apoyos específicos. Siempre que ha ocurrido ésto la tutora nos ha informado para trabajar en equipo y poder crear una historia visual que le ayude a comprender y actuar.

“No quiero RAN-TAN-BRAUNTZ” es su frase cuando le molesta el ruído del motor de un coche. Conocer el autismo es conocer la alteración sensorial, es conocer al niño y cómo se da en él esa alteración para poder actuar por éso os recomendamos este video de una campaña de la National Autistic Society bajo el lema: Comprender el autismo, a la persona y qué hacer.

 

Bibliografía: 

BOGDASHINA O. (2007) “Percepción sensorial en el autismo y síndrome de Asperger” Autismo Ávila.

PAULA I. (2015)  “La ansiedad en el autismo, comprenderla y tratarla” . Alianza Editorial.

Tarjeta AA: Accesibilidad y Acompañamiento.

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Pictograma ARAASAC

Por nuestra experiencia puedo decir que la tarjeta AA nos ha garantizado la A de Acompañamiento hasta la fecha pero me gustaría matizar la A de Accesibilidad porque para este término sea real hay aspectos fundamentales que se el sistema sanitario debe mejorar. Para poder explicar a qué me refiero tomaré como ejemplo una consulta de oftalmología en el hospital. 

 

La primera dificultad estuvo en solicitar una hora accesible, a pesar de justificar la necesidad de una hora temprana por razones médicas y de los intentos del personal administrativo de darla, la aplicación informática no lo permitió “porque las revisiones no se pueden asignar a primeras horas”,  consecuencia: hora NO ACCESIBLE.

Para el día de la consulta y aunque conozco el protocolo de acogida me indicaron que hablase con la enfermera cuando saliese para llamar a los pacientes. La hoja de instrucciones 18-12  habla sobre una actualización (sin fecha) de los sistemas de gestión de pacientes para su identificación informática así que deseo que alguien invierta recursos en hacerlo lo antes posible porque facilitarían enormemente muchos procesos.

Llega el día de la consulta. Al llegar a la sala de espera, esperamos... la instrucción 18-12 se refiere a “minimizar en lo posible la espera” pero como ya he explicado y la identificación no se hace informáticamente  tenemos que esperar a que salga alguien para hacerlo. Se abre la puerta, sale la enfermera, le enseño la tarjeta AA, me pide el nombre lo anota y nos manda esperar de nuevo en una sala con demasiados estímulos, es decir, en un contexto NO ACCESIBLE

Sale, ahora digo que mi hijo tiene la tarjeta doble AA. Ahora nos manda pasar. El niño se sienta, me permiten estar a su lado y que sea yo la que maneja las gafas de agudeza visual, acompañamiento ACCESIBLEEn la consulta no hay ningún apoyo visual o SAAC para comunicarse con el paciente, comunicación NO ACCESIBLENos indican que tenemos que salir y volver a entrar en un rato. Explico que éso no es posible, si el niño sale de la consulta entenderá que se ha acabado. Comprenden la circunstancia, la enfermera llama a la oftalmóloga, proceso ACCESIBLE Al salir tengo que pedir una próxima cita pero otra espera es inviable, me veré obligada a volver al día siguiente para hacer la gestión, proceso NO ACCESIBLE. 

En fin… se quedan fuera otros muchos aspectos que sería muy tedioso contar aquí y que tienen que ver con la A que hay que seguir mejorando, espero que de alguna manera dejarlo por escrito sirva para seguir avanzando. 

Solicitud y uso de la tarjeta AA

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Sí, Ratón Pérez, sé que habrás llorado esa noche…

 

“Tengo 10 años y se me acaba de caer una muela!!! Qué felicidad!!! El Ratón Pérez me va a traer una moneda! Lo sé porque Esther me hizo un dibujo. Voy con mamá por la calle y llevo la muela en mi mano… me gusta mucho porque tiene una gotita de sangre, es muy bonita mi muela!”

 

 

Así es como me imagino lo que siente, está contento porque ha aprendido que caerse una muela significa un premio y porque además le gusta verla con todos sus detalles, incluída la gotita de sangre. Quiere llevarla en su mano. Sé que es una acción arriesgada porque podría caérsele y perderla y no sé si la responsable de lo que va a pasar es la famosa Ley de Murphy pero !sí¡ la tostada se nos cae por el lado de la mermelada y pierde su maravillosa muela mientras estamos sentados en la terraza de una cafetería en una plazoleta abarrotada de gente en el mes de agosto.

Intento explicarle que la vamos a buscar pero sé que si no encontramos la muela el disgusto será tremendo y poder regularlo emocionalmente va a ser una tarea difícil. De repente, la gente nos mira pero yo sólo puedo atenderlo a él, sus hermanos ayudan, una amiga que está allí nos ayuda, las miradas nos desaprueban y los ceños se fruncen, a los chicos que tengo al lado les digo “tiene autismo” porque quiero que entiendan… nada, la muela no aparece. La única solución es volver a casa, recorrer 500 metros por una calle segura y poco concurrida. El disgusto continua un buen rato sin consuelo, dibujo una explicación y le hago comprender que su muela se ha perdido y que el ratón traerá igualmente su premio, aunque yo sé que lo que le importa es la muela con todos sus detalles, le gustaba también sentirla en su mano y saltar a la vez. Finalmente me dice “Me perdonas???” con su entonación particular y una lágrima asomando aún, y a mi se me rompe el corazón en mil pedazos.

Es la actitud de los demás la que hace para nosotros una diferencia: comprender y ayudar.  La realidad es una montaña, no juzguemos cómo la sube cada uno. 

Os dejamos una recomendación que ya hemos hecho en otras ocasiones, y que nos parece imprescindible.

ISABEL PAULA, 2015, La ansiedad en el autismo: comprenderla y tratarla. Alianza Editorial.

“Elas”

Nais

Algunha vez secamos as bágoas coas mans cansas,

ben cedo borramos as olleiras.

 

Preparámonos

coma onte

e mañá.

Sabemos onde imos.

 

Lonxe.

 

Collemos as forzas da súa risa,

das sílabas descolocadas e das palabras soltas

que algún día, ao mellor,

quen sabe,

serán frases.

Coas nosas mans empurrando unha cadeira de rodas,

ou cos nosos beizos repetindo ecolalias,

construímos a cada segundo o camiño

que nos leva ao Lonxe.

 

II Avoas

Sostesme coas túas mans pequenas,

pequenas e cansas.

Cando aloumiñas a súa fronte recompós o meu corazón.

Dás pasos pequenos entre el e mais eu,

moitos pasos.

 

Cunha constelación de palabras, xestos, coidados e bicos

Fas máis habitable a nosa galaxia.

 

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Imaxe: Esther Medraño

 

III Ela

Sabe facelo bailar

sabe facer que me mire.

Cólleme da man

está ao meu lado

apréndeme

lévame por un camiño descoñecido para min,

moi transitado para ela.

 

Mirámonos as bágoas de cando en vez.

Empréstame contos de nenas

que conseguen quitarse abrigos moi pesados…

e que voan.

 

Comprende a miña dor profunda

cos seus silencios

e despois axúdame a saír dela cun sorriso.

 

Non me esconde as cousas feas

e dime moitas veces as bonitas.

Ten o pelo longo,

e a mirada.

 

Sabe facelo bailar

Sabe facer que me mire.

É a ponte que non atopaba.

 

IV Neno

Segues con paixón as liñas dos cables da luz.

Balancéaste no bambán unha e outra vez, sen parar,

e se baixas ao chan

eu persígote coa mirada.

Os meus ollos seguen o rastro dos teus para ver onde van,

e chegan

ás rodas dun autobús

(que xiran tan ben!

e descubro que por iso non che gustan as flores,

porque non xiran!)

e chegan

ao ronsel dun avión

(tan dereitiño no alto)

ao brillo no pomo dunha porta

ao círculo azul que está nese bote de colirio.

 

E acaban en min.

 

Entón atopo os teus ollos marróns en calma

porque xa percorreron o mapa da túa vida por hoxe.

Es o neno do conto, o que xoga polas tardes cunha fada.

 

IV

Eu…

eu quero estar sempre contigo.

 

Olga Lalín

Revisión do texto: Paz Fernández Pereiro.

 

Estamos de moda! Estrenamos bolso- agenda de comunicación visual.

En Vinculo siempre hemos pensado que cuando promovemos el uso de la agenda de comunicación con las familias, una barrera era cómo transportarla con comodidad. Como expliqué en una entrada anterior “La evolución de la agenda visual”, Olga adaptó una correa de un juguete en desuso para la agenda de Manuel. La correa fue todo un éxito en comodidad para Olga y facilitó que Manuel pudiera coger autonomía con el uso de su propia agenda.

Este invierno eché de menos la correa y pregunté, ella me dijo que la tenía en un armario porque la estaba reservando para el verano. La correa se había convertido en algo muy valioso, así que decidimos encargar una hecha en cuero a nuestra medida a Chicken Forest Custom Leather.

Este es el resultado y os facilitamos el contacto por si queréis encargar la vuestra:

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“Los niños con TEA son pensadores visuales, los apoyos visuales son las gafas necesarias para ver el mundo, por eso su uso es indiscutible.”