¿Tomar medicación? ¿Tan pequeño?

Cogí la jeringuilla, saqué 0,2 ml. los mezclé con zumo de naranja y le dije: “Ven a tomar la medicina Manuel”.

pastillasLo recuerdo con mucha nitidez, tenía una sensación de culpabilidad y de temor que aún no soy capaz de explicar. Empezar a darle esta medicina fue una decisión difícil que comenzó en la consulta del neuropediatra con la valoración sobre la sintomatología de nuestro hijo. Se nos explicaron los posibles beneficios y efectos secundarios. Los síntomas que indicaban un tratamiento farmacológico eran varios pero, sobre todo, había que tratar el trastorno de sueño y la hiperactividad. Estos factores alteraban enormemente la capacidad de Manuel para aprender y, lógicamente, afectaban a su calidad de vida. No dormir  adecuadamente y tener un movimiento físico continuado durante el día hacen que cualquier actividad se convierta en una odisea y favorecen la irritabilidad y las rabietas.

Las primeras semanas fueron de observación y de controles médicos que, en el caso de Manuel, fueron buenos. Había que establecer la dosis correcta y comprobar  a través de una analítica que no había efectos secundarios en el sistema metabólico. Cada seis meses o antes si es necesario, le hacemos un control al niño para comprobar que todo sigue bien.

Después de empezar a tomar su medicación, por suerte una dosis baja, se arregló el problema del sueño, también bajó el nivel de hiperactividad e irritabilidad con lo que aumentó la capacidad de concentración y de aprendizaje.

Estas mejoras fueron valoradas en equipo ya que tuvimos en cuenta la opinión de su terapeuta Esther Medraño, la de su tutora y el profesor de apoyo en el colegio y la de los miembros de la familia más cercanos.

Lo referido hasta aquí en este artículo es una vivencia personal. A veces me preguntan sobre este tema y yo soy sólo una madre, comparto experiencia, nada más. Deposito mi confianza en el neurólogo que atiende a mi hijo y en los especialistas que trabajan con él, entiendo la medicación como un apoyo más que ayuda a mi hijo a vivir mejor.