Sí, Ratón Pérez, sé que habrás llorado esa noche…

 

“Tengo 10 años y se me acaba de caer una muela!!! Qué felicidad!!! El Ratón Pérez me va a traer una moneda! Lo sé porque Esther me hizo un dibujo. Voy con mamá por la calle y llevo la muela en mi mano… me gusta mucho porque tiene una gotita de sangre, es muy bonita mi muela!”

 

 

Así es como me imagino lo que siente, está contento porque ha aprendido que caerse una muela significa un premio y porque además le gusta verla con todos sus detalles, incluída la gotita de sangre. Quiere llevarla en su mano. Sé que es una acción arriesgada porque podría caérsele y perderla y no sé si la responsable de lo que va a pasar es la famosa Ley de Murphy pero !sí¡ la tostada se nos cae por el lado de la mermelada y pierde su maravillosa muela mientras estamos sentados en la terraza de una cafetería en una plazoleta abarrotada de gente en el mes de agosto.

Intento explicarle que la vamos a buscar pero sé que si no encontramos la muela el disgusto será tremendo y poder regularlo emocionalmente va a ser una tarea difícil. De repente, la gente nos mira pero yo sólo puedo atenderlo a él, sus hermanos ayudan, una amiga que está allí nos ayuda, las miradas nos desaprueban y los ceños se fruncen, a los chicos que tengo al lado les digo “tiene autismo” porque quiero que entiendan… nada, la muela no aparece. La única solución es volver a casa, recorrer 500 metros por una calle segura y poco concurrida. El disgusto continua un buen rato sin consuelo, dibujo una explicación y le hago comprender que su muela se ha perdido y que el ratón traerá igualmente su premio, aunque yo sé que lo que le importa es la muela con todos sus detalles, le gustaba también sentirla en su mano y saltar a la vez. Finalmente me dice “Me perdonas???” con su entonación particular y una lágrima asomando aún, y a mi se me rompe el corazón en mil pedazos.

Es la actitud de los demás la que hace para nosotros una diferencia: comprender y ayudar.  La realidad es una montaña, no juzguemos cómo la sube cada uno. 

Os dejamos una recomendación que ya hemos hecho en otras ocasiones, y que nos parece imprescindible.

ISABEL PAULA, 2015, La ansiedad en el autismo: comprenderla y tratarla. Alianza Editorial.

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