Historia de un bañador: autismo y natación.

…cuando le dije que mi hijo tenía autismo carraspeó, me respondió que no iba a ser posible, que probablemente no había ningún curso para él, que las personas con discapacidad venían en grupos con asociaciones, que no sabía de otros niños así…

“Ya… entiendo” dije, en realidad estaba mintiendo, no tenía ni la más mínima intención de dar marcha atrás o de entender. Las ganas de Manuel de ir a la piscina y los beneficios de la natación me empujaron a seguir sentada muy tranquila esperando otra respuesta. Después de dar algunos rodeos me dijo que lo consultaría con el director de las instalaciones y quedó en llamarme de vuelta al día siguiente. Para despedirse añadió que intentaría ayudarme.

Salí pensando que al final me acostumbraré a estas cosas: las dudas, el silencio, en definitiva, al miedo al autismo.  Salí pensando que me acostumbraré a ocupar el lugar en el margen que nos reservan las estructuras sociales a mi hijo y a su familia y reconozco que lo he deseado en muchas ocasiones.

Al día siguiente recibí la llamada de aquella persona carraspeante para decirme que había plaza. No me lo podía creer, me habían devuelto la llamada, me habían dicho que era posible y además verían la manera de adaptarse, alucinante! ¡Nos estaban tratando como al resto de personas! Qué agradecida me sentí!

A medida pensaba sobre mi felicidad así se iba desvaneciendo. Estaba muy contenta porque me podía beneficiar del mismo servicio que usan los  demás (los normales), podría llevar a mi hijo para que empezase a practicar un deporte como el resto, nos “estaban dando permiso”. Triste ¿no? Por éso creo que es muy importante visibilizar todo el proceso que se desencadenó una vez tomé la decisión de hacer algo tan sencillo como llevar a mi hijo a la piscina. Esta es siempre la parte que más desgasta. La parte práctica de anticipación con pictogramas y las recomendaciones son éstas:

  1. antes de comenzar el curso fuimos un par de veces en el que le hicimos indicaciones claras y le dimos las normas más importantes como “Piscina grande no”
  2. la emoción de la actividad se fue graduando y aunque las dos primeras veces fue difícil salir de la piscina sin rabieta, pronto se solucionó.
  3. el día de comienzo del curso, hicimos una anticipación que se trabajó en el cole con la colaboración de la tutora y la profesora de pedagogía terapéutica.

Fin de la historia: un niño feliz nadando en una piscina.

http://www.pictoaplicaciones.com/

Imagen descargada con la aplicación Pictotraductor de PICTOAPLICACIONES

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6 pensamientos en “Historia de un bañador: autismo y natación.

  1. Me alegro un montón que al final se consiguiese el objetivo: que el niño nadase. Otra cosa es el desgaste que hay en medio de todo para conseguirlo… Todavía hace falta más conciencia social respecto a este tema, y a otros muchos. Un abrazo

  2. Que afortunado por poder disfrutar de su hobby, y que triste que vivamos siempre en una lucha entre la marginación y el paternalismo. ¿Cuánto nos queda para que el mundo deje de dividirse en ellos y nosotros?
    Gracias por visibilizar la lucha.

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