No hay recetas

Para educar a un niño con autismo, Berta Meijide insiste en que primero hay que entender qué es el TEA. Hay que saber que tienen una débil coherencia central, es decir, dificultad para trabajar con globalidades, para procesar la información que reciben captando lo esencial. Tienen un pensamiento fragmentado basándose en detalles, puede ocurrir que le digas “Vete al cuarto de baño” y que vaya al jardín. ¿Por qué? Porque se quedó en el “Vete”.

También tienen un trastorno integrativo sensorial. Pueden ser hipo o hiper sensoriales, es decir, tener problemas con los sentidos. Puede ser una agresión para la vista que haya demasiadas cosas en una habitación pero lo es también que haya pocas. Cualquiera de nosotros puede ser hipo o hiper sensorial, el problema de las personas con  autismo es que pueden pasar de hipo a hiper en la misma sensorialidad: “Les puede no gustar ahora mismo una colonia y dentro de diez minutos encantarle”. Si simplemente tuvieran fobias no sería tan grave, porque se pueden poner medios para afrontarlas. Lo complicado está en que las fobias no se producen siempre, ni siempre hacia la misma cosa.

Otro problema asociado es la falta de teoría de la mente, que hace que sean incapaces de ponerse en el lugar del otro. “Son más cuadriculados, les cuesta interpretar las emociones, entender que el otro tiene intenciones, deseos, pensamientos… Buscan parámetros para entender la vida, qué difícil se lo ponemos”, explica Berta. Los expertos afirman que las personas con autismo son incapaces de percibir los estados mentales de los demás. No reconocen creencias, intenciones, sentimientos o deseos, y por lo tanto no pueden predecir el comportamiento de los demás, limitando sus posibilidades de interacción.

Por último, está el déficit en función ejecutiva, la falta de lógica. La dificultad para encontrar sentido a sus acciones y a las de los demás, dificultad para resolver problemas. Ante una puerta cerrada con pestillo y deseo de salir, puede ocurrir que un niño con TEA se quede delante de la puerta sin saber qué hacer. Y el motivo es que necesita que se le enseñe de manera explícita por qué no se puede abrir esa puerta, porqué para abrirla hay que correr ese pestillo y cómo se hace… “Por favor vete a buscar el lápiz que está encima de la mesa” A veces es demasiada información para alguno de ellos, es mejor depurar la información y  decir “Coge  el lápiz”, sin más. Y  es que es muy importante hablarles de forma sencilla.

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5 pensamientos en “No hay recetas

  1. Hola Olga, me quedo pensando que pasa en el aula de clase, con esto que nos compartes, indudablemente se encuentra como lo sabemos un gran número de estudiantes, todos diferentes, amorosos y con muchas ganas de entender, de comprender; lastimosamente no sabemos dar las instrucciones, hablamos mucho, bla bla bla bla, pero y en realidad notamos acaso si ¿nos están comprendiendo,?, ¿y luego? claro, enojados porque no cumplieron la actividad.
    Esto es un común denominador de la gran mayoría de los niños, no porque tengan TEA es particularidad en ellos, es de casi todos.

    Por lo tanto aprovecho el escrito para un jalón de orejas para todos, hablemos menos y revisemos nuestros parlamentos con los niños, tal vez no es que no nos entiendan, tal vez sucede que no sabemos hacer que nos comprendan.

    Como siempre gracias Olga
    Claudia Avila desde Bogotá – Colombia

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