Es un niño de cinco años

Me pasa muy a menudo que soy capaz de sentir la inseguridad de algunas personas para dirigirse a Manuel. Entiendo que es difícil verlo sin su autismo y que, por evitar equivocarse también eviten el contacto con él, por éso creo que este post, aunque breve, tiene mucha importancia: mi hijo Manuel es un niño pequeño de cinco años. Sí tiene autismo, pero sus necesidades de afecto y comprensión son como las de los demás niños. Le gusta ir al parque, comer chuches, saltar, correr, que le hagan cosquillas y muchas más cosas propias de su edad. Su trastorno le impide en ocasiones dar una respuesta verbal o no verbal adecuada a nuestras expectativas porque socialización y lenguaje (además de otras áreas) están afectados en los niños con TEA.

Romper barreras de comunicación, falsos mitos y prejuicios empieza por acercarte, mirarlo y llamarlo por su nombre, por sonreirle, también por mirar a su mamá o a su papá y dedicarle un segundo de comprensión.

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13 pensamientos en “Es un niño de cinco años

  1. Hola Olga, se de lo que hablas, en ocasiones los demás miran raro a algunos niños que no son el común denominador de todos, lo malo es que como seres humanos pareciera que quisiéramos observar a todos como un montón, como iguales, y cuando vemos o escuchamos a alguien diferente, entonces lo etiquetamos como “Diferente”,pero no es así, nuestro niños son hermosos, lo que pasa es que ellos Gracias a Dios no pasan desapercibidos.
    Bendiciones desde Colombia

  2. Las personas de hoy en dia no son conscientes de lo que es el autismo, lo único que se lles ocurre decir es que los niños/@s teen el diablo dentro dellos es lo único que saben.

    • Yo creo que ante ese tipo de actitudes hay que responder con conocimiento y entender que alguna gente hace esos comentarios desde la ignorancia. Las familias con la ayuda de los profesionales aportamos nuestro “trabajo” para ayudar a concienciar y sensibilizar sobre el autismo. Es duro pero estoy segura de que a la larga veremos los resultados y la sociedad en conjunto llegara a entender este trastorno. Un abrazo 🙂

  3. Acábanme de conmocionar as túas verbas mami.
    Eu considero que esta sociedade, desgraciadamente, non está preparada para a diversidade. Hai moitos valores que traballar como o respeto, a igualdade…debemos lembrar que son nenos e nenas que teñen o seu nome propio, non nenos e nenas con unha etiqueta, neste caso TEA!
    Si lle poñemos a etiqueta de TEA eu digo que me relaciono con eles e que son unha gozada, dos cales aprendín moitas cousas tanto a nivel profesional como persoal pero eu sigo preferindo chamarlle polo seu nome, porque eu xogo con Carlos non con un neno con TEA, ou con un neno “rarito” ou outras etiquetas que lle poñen…leo con Paula, monto en bici con Mario, vou de campamento con Laura e Xoán…
    Hai que lembrar que a diferenza marca a diferenza… e que todos somos iguais e ao mesmo tempo diferentes!!!

  4. El que mi hija tenga ya 18 años ayuda, así como el haber sido madre de tres niños “normales” hasta que mi niña cumplió los dos añitos. Voy a contaros mis ideas o experiencias al respecto. Yo no creo que la gente tenga que saber cómo actuar, sino que los padres y los mismos niños (a través de los padres, hermanos…) debemos facilitarles la tarea. Cuando mi hija tuvo la manía de los lazos de todos los colores, a mí no me importaba volver de nuevo a una mercería a por un trozo de lazo nuevo. Me servía para que ella intentara comunicarse lo mejor posible. El día en que se enfadó porque entre las decenas de todos los colores no estaba el que ella quería… dejé otro que había escogido en primer lugar y le expliqué que con esas malas maneras no podíamos comprar. Miré cómplice a la señora (mis explicaciones lógicamente también servían para ella) y esta sonrió a pesar de que habíamos estado un buen tiempo en su tienda, hasta cierto punto molestando y ella pendiente de nosotras. Cuando vemos a gente que no la conoce, cuando saludamos a los que conocemos algo o mucho… yo, mis hijos, mi marido… decimos las palabras, hacemos los gestos que ayudan a la gente y a nuestra hija a relacionarse. Los niños son minusválidos, pero hay que entender que las demás personas lo son también cuando están ante ellos. Y lo que he visto es agradecimiento, relajación, saber mejor cómo actuar… cuando damos las pautas, los inicios del contacto. No cuesta nada, la gente responde (unos mejor que otros, también hay gente muy sosa con niños no especiales) y el que no responda… pienso que no es capaz o siento que él se lo pierde.

    • estoy de acuerdo contigo a mi me sirve q le digo Mateo saluda al señor y la gente entiende que hay una dificultad y se muestra receptiva de inmediato funciona apenas tiene 3 años y ya los vecinos se imaginan sin andar explicando mucho q Mateo se le dificulta un poco sociabilizar

  5. me encanta esta entrada! qué equivocados estamos, tan sencillo decir” es que las personas con TEA no tienen habilidades para relacionarse con los demás…” y el resto de “humanoides”?!??!pues tampoco, igual con nuestros iguales no tenemos dificultad, pero hay muchos tabús, muchas falsas ideas, mucho rechazo a lo desconocido que hace de handicap… y cuando se nos pone alguien por delante un tanto diferente y desconocido, qué ocurre? así que deberíamos hablar menos y aprender más… 🙂

  6. Pingback: Pasito a pasito | alto alto como una montaña

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