¿Su hijo es feliz?

Ilustración “Carita Contenta” Manuel Durán Lalín.

Cuando los padres nos enfrentamos al reto de criar a un pequeño con autismo, la mayoría de las veces tenemos que tomar decisiones respecto a la terapia o a las actividades que seguirá sin tener muy claro qué es mejor. Es una tarea muy difícil, se abre ante nosotros un abanico de posibilidades y de dudas. En nuestro caso tuvimos claro que Vínculo, su centro de atención temprana, iba a ser el referente para tomar estas decisiones y que lo haríamos de manera conjunta con su terapeuta, Esther.

Al principio la terapia se centró en la asistencia a Vïnculo. El resto del tiempo nuestro objetivo consistió en la la integración con otros niños de su edad. Más tarde llegó la escolarización, un momento difícil. El período de adaptación fue todo lo bien que podíamos haber esperado, si no tenemos en cuenta los lloros de la mañana al separarse de mi.  El año previo de trabajo fructificó en este momento. Manuel estaba bien enseñado sobre el trabajo en mesa, la comprensión de pictogramas, el tiempo de atención etc.; también la “socialización” daba ahora los resultados, nuestro hijo era capaz de estar entre los otros niños durante el tiempo de recreo.

Un poco más adelante  estudiamos la oferta de actividades extraescolares y vimos la posibilidad de apuntarlo a baile como un rato de ocio en el que pudiese seguir integrándose con sus compañeros. La primera vez no fue bien, la segunda tampoco , Manuel lloraba en la fila y no quería despegarse de mi.  La monitora de esta actividad me hizo sentir que no le entusiasmaba la idea de tener a un niño con autismo así que ese mismo día se acabó.

Saber equilibrar la terapia/ocio es importantísimo, lo digo por experiencia propia, a veces nos obcecamos en que lo único que hay que hacer es trabajar trabajar y trabajar para que aprenda lo máximo posible y nos olvidamos de que tiene tres años, que quiere jugar, a su manera, pero jugar al fin y al cabo,  y estar al aire libre y correr y saltar y estar con sus papás y un montón de cosas que no puede decir pero que igualmente desea como las niñas y niños de su misma edad.

Nos hemos encontrado con opiniones diferentes sobre terapias, en muchas ocasiones dudamos sobre si sería mejor incrementar las sesiones de terapia, mandarlo a logopedia, a un gabinete…. en fin un mar de dudas que siempre se resuelven con un poco de paciencia.

La mejor pista siempre es el propio niño, si hace progresos, por pequeños que nos parezcan y lo vemos a gusto no deberíamos preocuparnos gratuitamente. Reproduzco las respuestas que me dio el doctor Jesús Eirís Puñal, reconocido neuropediatra,  en una de las revisiones periódicas, para nosotros fueron muy reveladoras.

Nosotros: ¿Sería conveniente llevar a Manuel a logopedia?

Doctor: la intervención en autismo tiene que empezar por la comunicación aumentativa, es decir, con apoyos visuales, si después tiene que venir el lenguaje oral, lo hará de manera natural.

Nosotros: ¿Cuántas sesiones de terapia son buenas para el niño?

Doctor: Las que ustedes y su terapeuta consideren oportunas, lo fundamental en estos niños es la constancia y la sistematicidad de la terapia. No pueden esperar grandes avances, fíjense en los pequeños progresos que serán los que les den la pista para saber que la intervención está siendo la adecuada. Me gustaría hacerles una pregunta: ¿Su hijo es feliz?

Nosotros: Sí, sin dudas

Doctor: Pues entonces están haciendo lo correcto.

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3 pensamientos en “¿Su hijo es feliz?

  1. Estoy de acuerdo contigo,excepto en una cosita…la logopedia para mi és fundamental y cuanto antes se inicie mejor.La logopedia no solo trabaja el lenguaje oral como mucha gente piensa,un buen logopeda trabaja la musculatura de la boca,la intencion comunicativa,te pongo un ejemplo…Natalia tiene de vetlladora en el cole una logopeda y aparte,por las tardes,2 veces por semana va a terapia del lenguaje especifica para niños con TEA y ambas especialistas,al no tener Natalia lenguaje todavia,lo centran en la intencion comunicativa,trabajan con pictogramas y el sistema de gestos benson,pero como apoyo a la comunicacion oral,no como sistema de comunicación…Natalia ha tenido muchos problemas de comunicación y yo me esperé hasta los 4 años para llevarla a logopeda precisamente porque su neuropediatra me decia que de momento,al no tener lenguaje oral,la logopedia no era imprescindible…pero tanto el colegio como nosotros pensamos que sí y decidimos tirar por ahi…y funcionó,a los pocos meses de empezar,Natalia empezó a decir palabritas de manera funcional…porque en logopedia no solo enseñan a decir palabras,sino enseñan para qué sirven y trabajan mucho con el niño la intencion comunicativa.Yo creo que la logopedia és muy necesaria,al menos para nosotros lo ha sido,para Natalia,con los problemas de comunciación que tiene és indispensable.Un abrazo…me sigue encantando este blog,estoy superenganchada,deseando que hagaus entradas,ja,ja,ja…muuuuack¡¡

    • Gracias Cristina, me ha encantado tu respuesta, en este blog nos queremos alimentar de todas las experiencias respecto a la intervención de nuestra@s niñ@s. Me parece que estás en lo correcto, yo hablo de nuestro caso y, como todos sabemos, cada uno es único. Un abrazo 🙂

  2. En nuestro caso, los sistemas alternativos también apoyan a la comunicación oral, el abordaje de la intervención es integral, pero estamos hablando de lo mismo, el enfoque logopédico que estais recibiendo es apropiado y específico para niñ@s con TEA. Un saludo Cristina!! Gracias por estar tan atenta, seguiremos publicando!! 😉

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